Cada 16 de octubre, el Día Mundial de la Alimentación nos invita a pensar qué significa comer bien. En Residencia del Arce creemos que la respuesta va mucho más allá del plato: tiene que ver con cómo se come, con quién y con qué recuerdos.
Comer bien en esta etapa es todo esto junto
Nutrición, variedad, hidratación, placer y compañía. Ninguna alcanza por sí sola: una comida puede ser completa y aun así no ser disfrutada, o ser deliciosa pero no adecuada para quien la come. Por eso pensamos la alimentación como un conjunto, y no como una lista de nutrientes.
No hay un menú para todos
Cada residente tiene sus necesidades, sus gustos y sus costumbres, y el plan nutricional se piensa a partir de eso. Un ejemplo: cuando viajamos a Grecia, el gyros llegó a la mesa adaptado para nuestros residentes, servido sobre baba ganoush y con tzatziki. Es la misma idea, pensada para quien la va a comer.
Comer también es disfrutar
Un plato puede traer un recuerdo. Por eso cuidamos los sabores y las tradiciones: viajamos a Grecia, Francia e Inglaterra sin salir de casa, y en cada fiesta la mesa tiene su propio menú, como la miel en Rosh Hashaná. Comer es, también, una forma de seguir conectado con la propia historia.
La mesa también cuida
Almuerzos, meriendas y cumpleaños son momentos para charlar, reírse y sentirse en casa. Compartir la mesa es parte del bienestar, tanto como lo que hay en el plato.
Detrás de cada plato, un equipo



















